Mi querido locutor

 
Recuerdo que empezaba cada noche a las doce en punto… se oían las señales horarias en la radio y, a continuación … su voz.
Era dulce y muy suave, como si te estuviera susurrando al oído. Una voz masculina que hacia que todos mis sentidos se agudizasen. Sus palabras, pronunciadas dulcemente, brotaban de sus labios como si se tratara de mariposas que echan a volar. Su rostro… no, no conocía su rostro. Solo su voz.

Lo descubrí una noche de verano, encerrada en mi habitación. Tenia, en aquel entonces, 17 años, estaba descubriendo la vida, los olores, los sabores, descubriéndome yo misma, yo misma…
Mi hermano había estado toqueteando la radio de mi cuarto. Al encenderla y darme cuenta que no estaba la emisora de siempre, me puse a buscarla. Se sintonizaban muy pocas emisoras, las montañas hacían que no llegará bien la señal, y de repente…. Oí su voz. No me fijé en lo que decía, solo oí su voz. Era una voz masculina, profunda, pero muy suave, como susurrando al oído. Me tumbé en la cama y le dejé hablar…

En este momento, nada es importante, solo tú y yo, todo lo demás… no existe. Siente mi voz como te acaricia, mis palabras te envuelven en un manto de seda, siento tu piel, tu respiración, siento tu calor… déjate llevar, no pienses, solo escúchame.. piensa en mi voz, déjame entrar dentro tuyo, sentirte mía, deja que te susurre palabras que vuelen en tu cabeza, que creen música en tu vientre, que revoloteen las mariposas de tu estomago. Déjame acompañarte….oye mi voz…

Tu piel se eriza al escucharme, se que estas aquí, muy cerca de mis labios, muy cerca de mi respiración,… si únete a ella…. Respira conmigo… los dos al mismo ritmo, con la misma pasión, con el mismo aire.
Siente la paz que te inunda, sabes que a mi lado todo irá bien, sabes que tu estarás bien, te sentirás bien, si…como te sientes ahora, libre, sin presiones, sin estrés, solo tu y yo, conociendo nuestras voces, desnudando nuestras almas, sintiéndonos uno, tu y yo, nadie más.
Recuerdo tantas noches a tu lado, acariciándonos con las palabras, susurrando palabras prohibidas, mirando nuestros interiores, porque ya sabes que de la piel hacia dentro es tuyo, pero tu me dejarás pasear por tus sentimientos, descubrir tus miedos y apagar tus dudas. Yo te abriré mi corazón, te daré esa esperanza para que te enfrentes a tus miedos, te hablaré todas las noches desde el silencio, donde no nos oiga nadie, donde solo me oigas tu.. tu dejas volar mi imaginación, tu permites que mis sueños mas profundos puedan hacerse realidad, tu eres quien me escucha. Solo tu.

Y esta noche será diferente, esta noche nos escucharemos el alma y solo hablaran los corazones. Apaga las luces, tumbate y solo escucha mi voz. Poco a poco empezaras a olvidarte de todo lo que te rodea, recuerda que solo estamos tu y yo, el mundo, ahí fuera se ha apagado, solos tu y yo… siento tu presencia, se que piensas en mi, en este momento en que nos unimos, en que mi voz entra en tu interior y te posee de una forma gloriosa, de una forma mágica,… .lo sé, yo también te siento en mi interior, y aunque no pueda oírte, noto tus palabras en mi mente, creando una dulce canción, llena de caricias y miradas. No te preocupes, yo te siento cerca… Sabes, eres muy linda, siempre dispuesta a una dulce mirada, siempre esperando un abrazo, una palabra, una sensación. Tienes que dejarte llevar, te diré bellas palabras que llenen tus oídos de flores, te susurraré cuanto te necesito, ….. sabes, que es así, todo llega, no debes preocuparte … y relájate, cierra los ojos y…. mira al cielo, ese cielo que permite que nazca una sonrisa entre tus labios, azul, rojo, naranja, el color no importa, solo las sensaciones que te crea, si…. Te hace sentir bien, te hace respirar profundamente y pensar que, tal vez, no todo esta tan mal, no todo es una mierda, … respira, respira profundamente, deja que mi voz entre dentro de ti, déjame correr por tus venas, sentirme dentro de ti, ser parte de tu ser, …ser… uno.

Cada noche, durante una hora, su voz entraba en mi cuerpo y me hacia el amor con dulces palabras y susurros apasionados. Cada noche durante ocho años, toda una vida de caricias nocturnas a la luz de las velas.
Durante ochos años la radio jamás se cambió de emisora, nunca se encendía en casa, al menos, no la mía, pero cada noche, a las doce en punto, accionaba el botón con cierto temor a no volver a escucharle…

La primera noche después de la mudanza, es decir la primera noche que dormía en mi casa nueva, decidí llegada la hora, encerrarme en mi cuarto, apagué las luces, encendí una vela y tumbada sobre la cama, accioné el botón… él no estaba…. Su voz se había perdido entre las ondas de la radio, la rueda no estaba en su sitio, nerviosa… sin saber que hacer, sintiéndome vacía por momentos, empecé a girar la rueda esperando oírle entre las demás, pero todo fue en vano… su voz se la había llevado el viento.

Desde entonces, muchas noches, cuando me siento sola, en silencio, cierro los ojos y recuerdo su voz, masculina, profunda, diciéndome que él no se ha olvidado de mi, que solo tengo que respirar profundamente y dejarme llevar, dejarme llevar por los recuerdos de su voz, por sus dulces caricias susurradas al oído, por su presencia dentro de mi cuerpo, ….te tengo tan presente, cierro los ojos y te siento, siento como me acaricias el cuerpo, como pronuncias mi nombre, siento como tocas mis senos, como hueles mi pelo. En mi mente seguimos siendo uno, tu y yo.
Dejo de pensar en el resto, me relajo y cierro los ojos, noto tu presencia, podría jurar que incluso siento tu respiración acariciando mi cuello. Me obligo a abrir los ojos para confirmar que estoy sola. Pero sola de presencia, no en mi mente, no en mi interior,…siento ese cosquilleo en mi vientre, un hormigueo que recorre mi columna, un siseo en los oídos y de repente, oigo tu voz, entre las otras, ese susurro musical que me lleva al cielo, que crea sonrisas para ti, que nace de dentro, de un lugar que me pertenece, pero que durante esa hora, comparto contigo… mi corazón ….mi alma.
Me siento tan llena de vida, tan feliz en este momento que mi cuerpo arde como el fuego, tu presencia es deseada, lo noto en mi cuerpo, me pide más…tu voz, tu voz me desborda, me satura de emociones, de sentimientos y pretensiones…. Que débil soy…cuanto te echaba de menos…

La radio sigue apagada en un rincón de mi cuarto…y cada noche, a las doce, acciono el botón….

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